jueves, 15 de diciembre de 2011

Calambres producidos por el calor... ¿cómo evitarlos?



Con el aumento de las temperaturas cambia nuestra forma de practicar deporte, pues nuestro organismo necesita adecuarse a los cambios ambientales. Uno de los problemas que se suele presentar en verano derivado de la práctica del deporte son los calambres producidos por el calor.
Las altas temperaturas y una inadaptación del cuerpo a ellas hace que suframos estos calambres que se traducen en un espasmo y dolor incontrolable en los músculos de los brazos, las piernas y/o el abdomen. A lo que le acompaña una gran transpiración que nos hace imposible la práctica de ejercicio y empeora nuestro rendimiento. Para evitarlo sólo hay que seguir unos pequeños consejos.
La causa principal de estos calambres es un inadecuado ajuste de nuestro cuerpo al aumento de temperatura, una gran pérdida de agua producida por la excesiva transpiración o una disminución de los niveles de electrolitos en la sangre, que no se reemplazan adecuadamente. Además, la pérdida de líquidos y peso sin un correcto reemplazo también son dos causantes importantes de los calambres.
Pero los calambres derivados del calor se pueden evitar si seguimos una serie de consejos. Para empezar tenemos que tener nuestro cuerpo bien hidratado, por lo que hay que mantener una ingesta adecuada de agua para reemplazar los líquidos que se pierden con el sudor. Es recomendable beber entorno a medio litro media hora antes del entrenamiento. A lo largo de la práctica de la actividad también hay que beber líquidos, así como al terminar pues tenemos que beber para reemplazar el líquido perdido.
Pero no sólo hay que hidratar, sino que tenemos que ir provistos de una equipación adecuada para la actividad que estamos realizando. Debemos llevar ropas ligeras y claras para que el calor incida menos sobre nosotros. Las prendas deben ser de fibras naturales como algodón que dejen transpirar a la piel. Ante todo no debemos consumir alcohol, café, bebidas gaseosas o con cafeína para reemplazar los líquidos, pues tienen un menor poder hidratante y reponedor de sales minerales que el agua.
Si ya hemos sufrido calambres a causa del calor, lo que debemos hacer para acabar con ellos es beber abundante líquido. Debemos estirar y dar un ligero masaje en los músculos afectados. Además tenemos que descansar y reponernos del esfuerzo en un lugar fresco, y aplicar hielo en la zona afectada para bajar el calor. Eso si, hay que poner especial atención en las personas que tienen problemas respiratorios o de corazón y han sufrido calambres debidos al calor.



Fuente: Web Vitónica

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